Fecha de publicación: 2020-05-14 10:57:06
Autor: Juan Antonio Pascual

El confinamiento ha obligado a muchas personas a cambiar sus hábitos alimenticios. Por las redes sociales se han extendido las recetas y alimentos que supuestamente protegen contra el virus, o ayudan a sobrellevar la falta de actividad y ejercicio. En Bélgica, el gobierno ha pedido a sus ciudadanos que coman patatas al menos dos veces a la semana, pero no tiene que ver con la salud.

Las patatas fritas cortadas en forma de palitos, rodajas o bastones cocinadas con aceite y servidas con sal, es una receta que se disputan los franceses y los belgas. Pero estos últimos la han convertido en un plato típico del país, como aquí puede ser la paella o el gazpacho.

La patata o papa es un tubérculo que procede de América, concretamente de Perú y Bolivia, y se domesticó hace más de 8.000 años. Los españoles la trajeron a Europa en el siglo XVI, pero fueron los nativos americanos los primeros en cocinar patatas fritas. Un documento del año 1672 del escritor Francisco Núñez de Pineda menciona que el pueblo mapuche de Chile cocina «papas fritas y guisadas«.

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En Europa comenzaron a usarse para el consumo en el siglo XVIII, y como hemos dicho en Bélgica convirtieron las patatas fritas en un plato nacional.

El país también es un importante exportador de patatas, pero con la llegada de la pandemia se han parado por completo las exportaciones. Y se ha reducido el consumo interno debido al cierre de bares y restaurantes. Así que los productores belgas se han encontrado con 750.000 toneladas de patatas que no puede vender, con una caducidad cercana.

Es por eso que, según informa Business Insider, la  Belgapom, la Asociación Belga de la Industria del Comercio y Procesamiento de la Patata, ha pedido a la ciudadanía belga que aumente su consumo de patatas, al menos dos veces por semana.

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Aunque en Bélgica las patatas fritas son una tradición, es un alimento bastante calórico y rico en grasas, así que tampoco es algo que se pueda comer todos los días, especialmente si no haces ejercicio. Un plato de patatas fritas tiene abundante potasio y calcio, pero también muchos carbohidratos y grasas.

Los médicos belgas han apoyado la iniciativa, pero han pedido que no se abuse de los fritos, y se consuma cocida o hervida.

Además, la Belgapom ha anunciado que todas las semanas va a donar 25 toneladas de patatas a los bancos de alimentos para ayudar en la alimentación de las personas desfavorecidas.

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