Como consecuencia de la prohibición del consumo de bebidas embriagantes en establecimientos públicos derivado del Decreto 420 de marzo de 2020, y muchos negocios en Colombia permanecen actualmente sin operar.

(Las cervezas artesanales, un negocio que pide más participación en Colombia). 

De acuerdo con cifras del colectivo de cerveceros artesanales (Colcas), el 48% de las 140 estos negocios a nivel nacional cuentan con un bar propio. Sin embargo, esta coyuntura también ha llevado a que la mayoría de compañías se reinventen y vean en los domicilios una posibilidad para su funcionamiento.

“Antes de todo esto contábamos con una planta de 12.000 litros de capacidad mensual, desde donde despachábamos la cerveza en barriles de 20,30 y 60 litros hacia nuestros bares”, dice Alejandro Manotas fundador de Mela’s Craft Beer. Cabe resaltar que en condiciones normales entre los dos bares de la marca se facturaban entre $10 y $12 millones en un fin de semana.

(En cinco años se vendería 33,8% más en cerveza en Colombia). 

A pesar de la reducción del 50% de su producción, esta compañía adquirió una enlatadora en enero que le ha permitido en estas circunstancias distribuir hasta ocho entregas diarias promedio de sus productos en la presentación personal de 330 ml. El transporte se hace a través de un servicio privado que minimiza la probabilidad de contagio.

Además, los cocineros se han puesto en la tarea de diseñar nuevos platos que se tenían en los bares para que estos puedan ser empacados al vacío y armados por los clientes en sus casas.

Las ventas para la Cervecería Non Grata también disminuyeron en un 18% entre febrero y marzo de este año. Sin embargo, Daniel Lozano, líder de la compañía resalta que los domicilios pasaron de ser el 1% de las ventas en ese periodo al 18% en la actualidad. “Para hacerle frente a esta situación, y promover una mayor demanda de consumidor final, Cervecería Non Grata ha lanzado catas virtuales de sus cervezas”.

Otro de los casos es el de Mono Bandido en Bogotá que actualmente cuenta con cuatro pubs en la ciudad. Este negocio se caracteriza por el concepto de integración que se manejaba en sus puntos, por lo que la migración hacia los domicilios ha sido complicada.

Mariana Villada, una de las creadoras, manifiesta que desde el 16 de marzo que cerraron puertas, los locales empezaron a vender a través de Rappi botellas de 500 ml y 1000 ml marcadas con el logo.
Sin embargo, estas ventas no representan ni el 20% de las que tenían antes, por lo que el negocio también está enfocado en la permanencia del concepto a través de redes sociales.

Por su parte, Arturo Barrios, gerente de Beer resalta que ante la imposibilidad de abrir los locales a nivel nacional han buscado otras fuentes de ingresos. “Por un lado garantizamos nuestras nóminas con créditos y con aportes de accionistas, pero tenemos una planta de producción de alimentos la cual produce en estos momentos una línea de congelados para consumo de los hogares. La empresa está haciendo 100 domicilios semanales en promedio.

María Camila Pérez Godoy

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