El talento tecnológico de Israel nunca ha estado tan demandado. Más de 300 compañías tecnológicas internacionales operan en este pequeño país mediterráneo, la mayoría de ellas a una hora en coche de la segunda ciudad más grande del país, Tel Aviv. Al principio, el goteo fue liderado por IBM, Intel, Microsoft, Motorola y Cisco, pero ahora se ha convertido en una marea de marcas: en 2014, al menos 117 empresas de 21 países abrieron centros de I+D en el país con la esperanza de hacerse con una parte de la magia del burbujeante ecosistema del país, que cuenta con más de 6.000 start-ups.

Pero en cuanto llegaron los gigantes, los salarios crecieron, así como los alquileres y la reputación. Ahora, algunos temen que las multinacionales que estimularon a esta incipiente potencia tecnológica estén dañando inconscientemente la potente pero frágil combinación del espíritu empresarial, formación militar y valentía que los atrajo en primer lugar. Eso podría impedir que se convierta en una economía digital madura.

¿Ha llegado el ecosistema de Israel a un punto de inflexión, o incluso una crisis? Los empresarios locales temen que sí, por varias razones.

Razón 1: Escasez de talento

La directora de Ciencia de Datos de eBay, Kira Radinsky, que se hizo con el cargo después de que eBay adquiriera su start-up de algoritmos predictivo y que está profundamente en la industria digital de Israel, afirma: «Al principio pensábamos que cuantas más multinacionales trajéramos aquí, más empleos tendríamos. Pero lo que realmente sucedió fue que se quedaron con los empleos de las start-ups que queríamos establecernos aquí y con el de las grandes empresas que queríamos mantener aquí».

Kira Radinsky, eBay

Foto: La directora científica de eBay en Israel, Kira Radinsky.  Créditos: Steve Jennings / Getty Images para TechCrunch

Los números lo confirman. En su último informe anual, el Banco de Israel advierte de que la demanda israelí de trabajadores cualificados en tecnología supera y con creces la oferta. Con una fuerza laboral de alta tecnología total de menos de 300.000 personas, Israel se enfrenta una escasez crónica de unos 15.000 ingenieros.

Y la situación no está mejorando. A pesar de que hay una entrada continua de inversión extranjera, el número de empleados de la industria tecnológica solo aumentó un 4 % entre 2011 y 2015, mientras que la población total aumentó casi un 8 %. La proporción de personal de alta tecnología en el sector empresarial en su conjunto en realidad disminuyó del 12,6 % al 11,7 %.

Un informe publicado el 16 de diciembre por la ONG Start-Up Nation Central, nacida a raíz de la publicación del libro superventas de Saul Singer y Dan Senor, Start-Up Nation, confirma esa tendencia. El texto afirma: «Mientras la demanda de talento tecnológico está aumentando rápidamente, no va acompañada por una oferta de programadores, científicos e ingenieros, lo que crea un déficit cada vez mayor«.

Las compañías israelíes están abriendo sucursales en el extranjero para cubrir la brecha de talento. El informe señala: «Una de cada cuatro empresas tiene un equipo de desarrollo en el extranjero, siendo Ucrania la ubicación preferida. Esas empresas en el extranjero emplean a alrededor del 25 % de toda su fuerza laboral».

Razón 2: Sueldos desorbitados

La segunda gran preocupación para las empresas locales es la inflación salarial. «Las multinacionales están aumentando los salarios. Son suelos muy grandes. Una start-up no puede permitirse pagar a un ingeniero de software al que contrataría una multinacional», afirma Radinsky. Los salarios tecnológicos, que ya son más del doble del promedio nacional, están aumentando y duplicando el ritmo de aumento de sueldos en otros sectores.

Estas tensiones se desataron hace un año cuando Amazon, una de las últimas estrellas en llegar a Israel, se ofreció a duplicar o triplicar los salarios de los ingenieros. Incluso se acercó a trabajadores de sus propios clientes cuando asistieron a los seminarios de formación para sus servicios en la nube de AWS. A los empresarios eso no les gustó nada.

En una publicación de LinkedIn, el fundador y CEO de la aseguradora digital Lemonade Inc, Shai Wininger, escribió: «Acabo de enterarme de que Amazon está atacando seriamente e intentando robar a nuestros empleados. Me pregunto si ésa es su idea de apoyar el ecosistema de start-ups. Estoy reconsiderando Amazon AWS». Decenas de empresarios israelíes se unieron en Facebook y LinkedIn para apoyar su postura.

Amazon rechazó las acusaciones de robar personal con ofertas infladas de manera injusta. En declaraciones a MIT Technology Review, la compañía alegó: «Ofrecemos paquetes económicos competitivos, que están en línea con otras compañías que operan en el país«. No quiso comentar nada más.

Aunque esa polémica concreta se ha calmado, los expertos siguen preocupados por que el sector tecnológico de Israel muera de éxito. El socio de la empresa de capital de riesgo Aleph, Michael Eisenberg, cuyas inversiones incluyen varias compañías de Israel como WeWork y Wix, afirma: «Vivimos en un país de 8,5 millones de personas. Nuestro talento no es ilimitado. Si queremos seguir innovando, necesitamos a nuevos emprendedores. Si queremos que los nuevos emprendedores se expandan, ellos necesitan acceso al talento. Si compiten contra los grandes bolsillos de las multinacionales con fondos infinitos, cada vez será más difícil».

Eisenberg cuenta que varias compañías israelíes que han crecido con éxito, como Check Point, Nice e IronSource, le hacen confiar en que Israel podría convertirse en una «nación en expansión» (scale-up nation). Pero le preocupa que la creciente presencia de multinacionales pueda disminuir la velocidad de ese crecimiento.

Razón 3: Un ecosistema de start-ups cada vez más desacelerado

Existe cierta evidencia que sugiere que la afluencia de intereses e inversiones multinacionales está explotando las burbujas del ecosistema de start-ups de Israel. El número de start-ups creadas anualmente está disminuyendo, mientras que el número de las que cierran está aumentando.

La cantidad total de capital recaudado por la alta tecnología israelí sigue aumentando…

… pero el número de operaciones ha caído un 10 % desde 2015.

Razón 4: Recompensas económicas limitadas

La preocupación final: las empresas extranjeras no benefician a la economía israelí tanto como las de origen local. La tendencia reciente consiste en que las multinacionales compraban empresas israelíes y las conviertan en sucursales de I+D. Apple hizo exactamente eso en 2011 cuando compró Anobit, una compañía de memoria flash y la convirtió en su primer centro de investigación fuera de Estados Unidos.

Las estadísticas muestran que, por cada empleado de un fabricante israelí de alta tecnología, se crean dos empleos locales más. Sin embargo, por cada empleado de un centro de I+D solo se crea un tercio de otro puesto de trabajo. Cuando una compañía local en crecimiento se convierte en una subsidiaria de investigación de una corporación extranjera, esos posibles empleos se pierden. Pasa lo mismo con los ingresos por la propiedad intelectual e impuestos que el negocio local independiente podría haber generado.

«Una empresa en expansión necesita jefes de producto, gestores financieros, abogados, directores comerciales. Así se crea un círculo. Un centro de I+D no necesita nada de eso. Todas esas funciones están fuera de Israel«, lamenta la exdirectora del Consejo Económico Nacional de Israel y la actual CEO de Start-Up Nation Central, Eugene Kandel.

Existen excepciones. Kandel explica que, Intel, por ejemplo, opera como una «compañía plena». Sus centros de producción y fábricas crean un efecto multiplicador que beneficia a toda una colmena de proveedores, personal de soporte y servicios complementarios. Pero la mayoría de empresas recién llegadas no están desarrollando operaciones completas como Intel, sino que se limitan a actividades aisladas.

«Crecen, pero no son negocios en el sentido convencional de la palabra. No es como fabricar de forma externalizada, donde hay subcontratación y otros efectos multiplicadores. El 70 % de los empleados son programados e investigadores. No tienen secretarios ni contables. No están creando nada ni vendiendo nada. Así que el efecto secundario es mínimo. Solo son un grupo de chicos sentados delante de sus ordenadores. Lo máximo que hacen es pedir pizza», sostiene el editor de economía de Haaretz y autor de La economía de la tecnología de Israel: orígenes e impacto (Israel’s Technology Economy: Origins and Impact), David Rosenberg.

La trampa de la codependencia

Pero las corporaciones no dejarán de desembarcar en Israel porque necesitan su innovación, opina el experto que dirigió los equipos de colaboración con las start-ups para Microsoft en 110 países antes de crear el primer acelerador de Microsoft en Israel, Zack Weisfeld.

El experto señala: «La innovación corporativa está muerta. Hay más innovación fuera que dentro«. Y añade que todo el mundo necesita «skunk works«: equipos de innovación visionarios, externos, parecidos a lo que hico la compañía Lockheed Martin en la década de 1930 y ahora practican algunas empresas como Alphabet’s X. La versión israelí, fomentada en sus ahora legendarias unidades de ciberinteligencia del ejército, es lo suficientemente singular como para mantener la alta demanda de sus ingenieros. «Las organizaciones inteligentes que entienden que tienen ese tipo de magia están haciendo maravillas», apostilla.

Sin embargo, lo contrario también es cierto: las personas con la mentalidad de start-up necesitan a las grandes organizaciones. El autor de Start-Up Nation, Saul Singer, afirma: «Las start-ups son excelentes para la innovación, pero les resulta muy difícil expandirse. Las grandes empresas se expanden muy bien, pero les cuesta innovar. Así que al combinar las ventajas de las grandes empresas y las de las start-ups, tendríamos una gran parte del territorio de las start-up«.

Pero esta relación de codependencia entre las start-ups locales y las grandes empresas extranjeras es lo está amenazando al modelo de «start-up nation«. El emprendedor en serie Liad Agmon, cuya compañía Dynamic Yield proporciona servicios de personalización del comercio electrónico a los principales minoristas, incluidos Under Armour y Urban Outfitters, señala que, debido al aumento de los salarios, ya ha comenzado a contratar a ingenieros fuera de Israel para reducir costes. Y si él puede hacerlo, las multinacionales extranjeras, también. El emprendedor afirma: «Si las empresas israelíes se convierten en centros de I+D para las grandes empresas internacionales y se produce una recesión, pueden deshacerse de todos esos ingenieros muy rápidamente y relocalizar la ingeniería en Ucrania, la India o Portugal por la mitad del coste».

El desafío, según Agmon, es que Israel mantenga la innovación como su ventaja competitiva en lugar de convertirse en un centro extranjero de ingeniería, y relativamente caro. El experto señala «El riesgo es que el ecosistema de start-ups deje de florecer y ya no tengamos compañías independientes de tecnología israelíes como Check Point y Wix».

Abierto, pero diferente

Entonces, ¿qué se puede hacer? La Autoridad de Innovación de Israel financiada por el Gobierno está adoptando una medida que consiste en redirigir su apoyo a las multinacionales que buscan adquirir start-ups locales hacia las empresas israelíes que están a punto de alcanzar la madurez. El objetivo es ayudarles a tener éxito de manera independiente en lugar de venderse a propietarios extranjeros.

Las multinacionales no necesitan incentivos gubernamentales, explica el exCEO de Apple en Israel Aharon Aharon, quien ahora dirige la Autoridad de Innovación. El responsable detalla: «En los últimos dos años, cerca de 70 multinacionales llegaron a Israel sin ningún tipo de apoyo gubernamental. No estoy en contra de las multinacionales, pero sí estoy en contra de la financiación gubernamental de compañías que no beneficiarán al ecosistema actual».

La Autoridad ha asignado cerca de 175 millones de euros en préstamos y subvenciones para ayudar a las empresas en crecimiento a evitar el período del «valle de la muerte». Este concepto se refiere al punto en el que disponen de un prototipo funcional pero, ante el desafío de pasar a su implementación completa en el mercado, a menudo buscan ser adquiridas o en gran medida disueltas.

Aharon sostiene: «Lo que buscamos es que haya ‘compañías completas’ en Israel«. En otras palabras, que las compañías mantengan la propiedad intelectual en el país y den trabajo a una variedad de personal con funciones distintas al I+D. La contribución de tales compañías a la economía de Israel es «enorme», agrega.

Otra estrategia con la que Israel podría resolver el problema del talento, podría consistir en hacer lo que mejor se les da: innovar, opina Saul Singer. Los empresarios israelíes deberían crear start-ups multinacionales con colegas de otros países, diversificando el grupo de talentos y aprovechando esa diversidad para ampliar su innovación, afirma.

Algunas personas ya están trabajando en esta estrategia. Eran Shir ha fundado Be in Tel Aviv (BETA), una iniciativa para atraer a empresarios internacionales para que se instalen en Israel. Michael Eisenberg ha comenzado a impartir cursos sobre habilidades de ventas y marketing a nuevos inmigrantes. La Autoridad de Innovación de Israel está presionando para que las empresas empleen a trabajadores extranjeros y ofrece visados especiales de cinco años a empresarios extranjeros.

Singer concluye: «No es que la start-up nation esté en peligro o bajo amenaza. La pregunta es si se dará cuenta de su potencial para crecer sustancialmente, para duplicar y triplicar el tamaño de nuestro sistema. Es posible, pero tenemos que cambiar la forma en la que pensamos sobre el modo de abrir nuestras puertas«.



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