Este pronóstico es 10% mayor que el hecho previo a la crisis de COVID-19, aunque el comercio en línea ya crecía a un ritmo anual de entre 24% y 36%, como muestran las ventas por 621,000 millones de pesos registradas en 2019, detalla el investigador.

«Definitivamente el comercio electrónico se ha vuelto una parte fundamental de cómo, tanto los consumidores como los canales, se van adaptando en conjunto a las diversas etapas o fases que se han ido viviendo», manifiesta Aguilar.

El gobierno mexicano suspendió las actividades no esenciales el 30 de marzo, cuando decretó la emergencia sanitaria por el COVID-19, que ha causado 1,305 muertes y 13,842 contagios; sin embargo, la administración federal ajustó el decreto para incluir a las plataformas de comercio electrónico con el requisito de cumplir con las prácticas sanitarias.

Efecto durarero

El analista de IDC detalla que 80% de los compradores actuales ya era habitual, aunque su consumo en línea ha crecido en 30%, mientras que el restante 20 % es primerizo.

«Esto es duradero, los pasos que se den en comercio online definitivamente van a tener un impacto mucho más fuerte en el consumo y van a ser duraderos sobre la forma en la que se relacionan los comercios y los consumidores», comenta.

En esto coincide Rodrigo Barrientos, fundador y presidente de Teed Innovación Tecnológica, compañía que asesora a otras empresas para que desarrollen ventas digitales.

«Para las proyecciones dentro de los próximos cinco años en cuanto a la adopción, esto es cuántas personas compran en línea, estamos anticipando que la pandemia va a acelerar las proyecciones hasta dos años», opina en entrevista.

Tan solo este mes, se registran incrementos de entre 15% y 60% en ventas en internet de categorías tradicionales, y de hasta 300% en rubros como despensa, abarrotes, frutas y verduras, informa Barrientos, quien tiene un servicio en línea de productos de la Central de Abasto de Ciudad de México.

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