Richard Branson se ha comprometido con los trabajadores de Virgin Australia a hacer todo lo posible por salvaguardar la actividad comercial de la aerolínea, pese a los daños que está ocasionando el coronavirus.

El Ejecutivo australiano se niega a abrirle una línea de liquidez

Y es que Virgin Australia solicitó un rescate de 890 millones de dólares para poder sobrevivir al desplome de la actividad y hacer frente a su elevada deuda de 4.800 millones de dólares, pero el Ejecutivo australiano, dirigido por Scott Morrison, se negó a habilitar una línea de liquidez y abrió la puerta a entrar en el capital de la firma mediante la compra de acciones.

El empresario británico ha publicado una carta en sus redes sociales dirigida al equipo, para expresar su agradecimiento e intención de que el grupo supere la crisis.

“Este no es el fin de Virgin Australia y su cultura única”, ha recalcado Branson. “Quiero aseguraros que estamos decididos a volver a ver pronto funcionando Virgin Australia”. El empresario asegura estar trabajando con las administraciones, inversores y el Gobierno australiano para mantener a flote el negocio.

Algunos medios hablan de la posibilidad de que Branson esté tratando de incluir su isla en el Caribe como aval para conseguir liquidez. Sin embargo, desde su país natal ya se han levantado voces que le acusan de haber evitado el pago de impuestos al vivir en un paraíso fiscal. Diane Abbott, legisladora británica, le achaca no haber contribuido a las arcas públicas en los últimos 14 años.

En otro tuit dedicado a todos los trabajadores del grupo Virgin a nivel mundial, Branson ha resaltado los valores y actitud de la compañía. El empresario ha asegurado que vive en la isla de Necker porque “ama las Islas Vírgenes Británicas” y se compromete a devolver el dinero que le permita superar la crisis.

El fundador de Virgin ha recordado las implicaciones sociales de la compañía, donando millones de dólares y apoyando con material sanitario en la lucha contra la pandemia, o mediante iniciativas filantrópicas, como el impulso a la investigación sobre salud mental, la lucha contra el cambio climático o en favor de los derechos humanos.

Habrá que esperar para ver si el patrimonio del empresario y el compromiso social de la empresa son suficiente aval frente el coronavirus.

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